Soy un Gato
“Yo sólo
soy un gato, y para remate sin nombre, y es seguro que habrá mucha gente que
dude de la capacidad de un felino para leer e interpreter los pensamiento de su
dueño”. Después de leer Soy un Gato
de Natsume Soseki, dúdese o no de la capacidad reflexiva de un gato, no pensaremos
sobre los felinos domésticos en la misma forma. Mucho ha sido escrito con la
intención de retratar e interpretar los males o aciertos de una sociedad, pero
nada tan hilarante como la novela de Soseki.
Natsume
Soseki, seudónimo literario de Natsume Kinnosuke (Tokio, 1867 - 1916). Soseki realizó
sus estudios superiores en el Departamento de Lengua y Literatura Inglesas de
la Universidad de Tokio alcanzando una brillante formación intelectual. En 1905
aparece su primera novela, Wagahai wa neko de aru (Yo soy un gato). Un año
después su segunda narración extensa, titulada Botchan (1906), muy celebrada
-como la anterior- por la complejidad y elegancia de su prosa. Soseki escribirá
varias novelas más y cultivará la poesía tradicional japonesa (haikus); su
estilo lo convertirá en el escritor más leído en Japón, incluso después de su
muerte.
Soy un
Gato cuenta el día a día en la casa del profesor Kushami, un profesor de inglés
en un instituto en Tokio. En un día no muy especial un particular inquilino
encontrará residencia en la casa del profesor Kushami, un gato; un gato al que
nadie parece apreciar mucho, y que nadie se digna a poner nombre. Nuestro felino
inquilino, con el pasar del tiempo, se volverá un agudo observador de la sociedad
tokiota y su actuar irá más allá de la observación pasiva. El gato sin nombre reflexionará
profundamente sobre las cosas que atestigua; y las entederá mejor que algunos
seres humanos. Soseki a través de la voz del gato sin nombre, nos cuenta
variados episodios de la Sociedad japonesa encarnados en el profesor Kushami y
su vecindad: discusiones intelectuales entre Kushami y sus amigos, los
problemas domésticos entre el profesor y su esposa, el desdén de la sociedad
adinerada hacia las clases más pobres, e incluso un robo en la casa del profesor
Kushami.
La novela
Soy un Gato carece de un argumento
universal. No es la típica novela con un trama claramente marcada sino de un
estructura fragmentaria. Sin embargo, no es difícil reconocer las intenciones
de Soseki al momento de escribir esta novela. En primer lugar, Soseki satiriza
y ridiculiza a la clase intelectual japonesa de principios de la era Meiji. Para
discutir temas sobre las ciencias naturales y el arte moderno, Soseki ambientará
toda clase de absurdas y ridículas reuniones intelectuales; que con frecuencia
derivarán en un sinsentido. El segundo hilo conductor de la novela es la lucha
entre las raices tradicionales japonesas y las nuevas tendencias occidentales,
producto de la apertura Meiji. A través de las páginas de Soy un Gato puede sentirse la dicotomía entre lo nuevo y lo viejo,
la modernidad y la tradición, oriente y occidente. Esta discusión sobre la
modernidad occidental y el tradicionalismo japonés no será exclusive de Soy un Gato; Soseki recuperará este tema
en escritos posteriores.
El
positivismo propio de la civilización occidental ha producido, sin duda, muchos
y notables progresos, pero al final no ha producido sino una sociedad insatisfecha,
conformada por gente profundamente infeliz. La civilización tradicional
japonesa, por el contrario, no busca el cambio en los otros, no busca el cambio
fuera, sino en uno mismo (433).
Soy un Gato está
escrita con un estilo principalmente humorístico y satírico. Este estilo,
página a página, se diluye hasta alcanzar un tono más filosófico al final del
libro. En los últimos capítulos de la novela, Soseki diserta hondamente sobre
cuestiones universales: Dios, el suicidio y la unión familiar. Otra característica
de estilo es la abundante referenciación que Soseki introduce; referencias
literarias, históricas y filosóficas; principalmente sobre la Grecia clásica y
la literatura inglesa. Finalmente, Soy un
Gato está estilizada con un costumbrismo japonés ubicuo; la lectura de Soy un Gato transporta fácilmente al
lector al Japón de la era Meiji con sus kimonos, sus reverencias y su visión Zen
del mundo natural.
No
comprender estimula el amor propio. Por eso la gente ordinaria habla con osadía
de lo que no entiende, como si realmente fuesen expertos en los asuntos más
peregrinos. Los sabios, por el contrario, dicen lo que entienden como si no lo
comprendieran realmente. (458)
La
lectura de Soseki es muy aprovechable para introducir al lector novel en literatura
japonesa. Ésta combina suficientemente bien el costumbrismo japonés con la
nueva corriente literaria, iniciada con Soseki. En particular, Soy un
Gato con su estilo humorístico puede ser una buena elección para iniciarse
en la literatura del país del sol naciente; sin embargo, la mejor manera de descubrir
y entender el mundo de Natsume Soseki es adentrándose sin temor en sus libros.
Buscamos la
libertad, pero luego sufrimos las consecuencias de haberla encontrado.
Soseki
Referencias
Soseki, Natsume. Soy un Gato. España:
Ipedimenta, 2010. Séptima edición.
< https://www.biografiasyvidas.com/biografia/n/natsume.htm >

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