viernes, 14 de julio de 2017

Sobre los Sueños y la Amistad


¿Por qué a los hombres les gusta derramar sangre? pregutó, Princesa.  Tiene razón cuando dice que esta es una de las facetas que nosotros, los hombres, poseemos. Pero no es más que una herramienta para obtener lo que nuestros corazones desean y alejarlos del peligro. Creo que es una hoja de doble filo. ¾ Una amante. No, ¿el honor de un caballero? ¾ Ambos son importantes. Luchar y morir por amor y honor es lo que un caballero desea sobre todas las cosas. Pero para los hombres existe algo más importante que eso. ¾ Más importante¾ Algo formulado y promovido por su propia voluntad, un sueño.  Los hombres están hechizados por sus sueños, independientemente de su posición social. Ese sueño los sustenta. Los hace sufrir y les da nueva vida. Y los mata. Incluso después de haber renunciado a él, sigue latente en sus corazones. Todo hombre tine un sueño alguna vez en la vida. Se imaginan a sí mismos como mártires del dios en el que su sueño se ha convertido. Otros viven impotentes en este mundo; yo no podrí soportar una vida así.

¾ Sus amigos deben estar siguéndole por su carisma. ¾ Son mis preciados compañeros con los que he escapado de la muerte muchas veces, pero no los llamaría amigos. Los amigos no se aferran al sueño de otro; viven para su propio bien. Si hay personas que se oponen a su sueño, entonces resisten con todo su corazón y alma; incluso aunque fuera yo. Creo que los amigos deben estar al mismo nivel.   

Kentarou Miura. Manga: Berserk. Capítulo 12. 1990.     


jueves, 1 de junio de 2017

Soseki Reflexiona sobre Dios

Soy un Gato
Fragmento

Dios, si bien no del todo impotente, tiene al menos una capacidad limitada, incluso diría que adolece de cierta incompetencia. Su capacidad creativa no es mucho mayor que la propia de un hombre atolondrado. Se supone que Dios creó tantas caras como personas existen. Pero uno no puede evitar pensar que lo que occurió en realidad es que le faltó seguridad en el trazo. Al intentar crear a todos los seres humanos iguales partiendo de los mismos materiales, debió de encontrar la tarea imposible y, en consecuencia, produjo una larga serie de modelos que Él quería iguales, pero que finalmente derivaron en un desorden de proporciones bíblicas. La infinita variedad de caras humanas se puede contemplar a un tiempo como prueba de su éxito o como constatación de su fracaso. Sin saber a ciencia cierta cuáles eran sus objetivos cuando puso en marcha la creación, sólo se puede decir que la variedad de caras humanas puede ser un argumento tanto para apoyar su omnipotencia como para demostrar su incompetencia.

Consideremos ahora los ojos de que Dios dotó a los seres humanos. Los empotró por pares en la superficie plana de la cara de sus propietarios y, por tanto, imposibilitó que pudieran enfocarse simultáneamente hacia el lado derecho y el izquierdo de la misma. En consecuencia, los ojos de los hombres son incapaces de captar de una sola vez más de un objeto concreto. Siendo incapaces de ver en conjunto, incluso a lo referido a los hechos cotidianos que les afectan, no es de extrañar que se centren en los aspectos unidireccionales de la realidad, y tampoco es extraño que caigan rendidos de admiración por su Creador. Cualquier criatura que vea las cosas en su conjunto reconocerá que, si bien es muy difícil crear infinitas variaciones de un modelo, es igualmente difícil concebir absolutas similitudes entre esos prototipos. Si le hubiesen pedido a Rafael que pintase dos retratos exactamente iguales de la Virgen María, se habría dado cuenta de lo imposible que habría sido realizar tal encargo, pues finalmente habría pintado dos cuadros completamente diferentes en absolutamente todos sus detalles. De hecho, puede que pintar retratos similares sea la más dura de todas las tareas posibles.  


Referencia

Soseki, Natsume. Soy un Gato. España: Ipedimenta, 2010. Séptima edición. Pág: 234-235. 

miércoles, 31 de mayo de 2017

Felinas Impresiones

Soy un Gato


“Yo sólo soy un gato, y para remate sin nombre, y es seguro que habrá mucha gente que dude de la capacidad de un felino para leer e interpreter los pensamiento de su dueño”. Después de leer Soy un Gato de Natsume Soseki, dúdese o no de la capacidad reflexiva de un gato, no pensaremos sobre los felinos domésticos en la misma forma. Mucho ha sido escrito con la intención de retratar e interpretar los males o aciertos de una sociedad, pero nada tan hilarante como la novela de Soseki. 
      
Natsume Soseki, seudónimo literario de Natsume Kinnosuke (Tokio, 1867 - 1916). Soseki realizó sus estudios superiores en el Departamento de Lengua y Literatura Inglesas de la Universidad de Tokio alcanzando una brillante formación intelectual. En 1905 aparece su primera novela, Wagahai wa neko de aru (Yo soy un gato). Un año después su segunda narración extensa, titulada Botchan (1906), muy celebrada -como la anterior- por la complejidad y elegancia de su prosa. Soseki escribirá varias novelas más y cultivará la poesía tradicional japonesa (haikus); su estilo lo convertirá en el escritor más leído en Japón, incluso después de su muerte.

Soy un Gato cuenta el día a día en la casa del profesor Kushami, un profesor de inglés en un instituto en Tokio. En un día no muy especial un particular inquilino encontrará residencia en la casa del profesor Kushami, un gato; un gato al que nadie parece apreciar mucho, y que nadie se digna a poner nombre. Nuestro felino inquilino, con el pasar del tiempo, se volverá un agudo observador de la sociedad tokiota y su actuar irá más allá de la observación pasiva. El gato sin nombre reflexionará profundamente sobre las cosas que atestigua; y las entederá mejor que algunos seres humanos. Soseki a través de la voz del gato sin nombre, nos cuenta variados episodios de la Sociedad japonesa encarnados en el profesor Kushami y su vecindad: discusiones intelectuales entre Kushami y sus amigos, los problemas domésticos entre el profesor y su esposa, el desdén de la sociedad adinerada hacia las clases más pobres, e incluso un robo en la casa del profesor Kushami.

La novela Soy un Gato carece de un argumento universal. No es la típica novela con un trama claramente marcada sino de un estructura fragmentaria. Sin embargo, no es difícil reconocer las intenciones de Soseki al momento de escribir esta novela. En primer lugar, Soseki satiriza y ridiculiza a la clase intelectual japonesa de principios de la era Meiji. Para discutir temas sobre las ciencias naturales y el arte moderno, Soseki ambientará toda clase de absurdas y ridículas reuniones intelectuales; que con frecuencia derivarán en un sinsentido. El segundo hilo conductor de la novela es la lucha entre las raices tradicionales japonesas y las nuevas tendencias occidentales, producto de la apertura Meiji. A través de las páginas de Soy un Gato puede sentirse la dicotomía entre lo nuevo y lo viejo, la modernidad y la tradición, oriente y occidente. Esta discusión sobre la modernidad occidental y el tradicionalismo japonés no será exclusive de Soy un Gato; Soseki recuperará este tema en escritos posteriores.

El positivismo propio de la civilización occidental ha producido, sin duda, muchos y notables progresos, pero al final no ha producido sino una sociedad insatisfecha, conformada por gente profundamente infeliz. La civilización tradicional japonesa, por el contrario, no busca el cambio en los otros, no busca el cambio fuera, sino en uno mismo (433).  

Soy un Gato está escrita con un estilo principalmente humorístico y satírico. Este estilo, página a página, se diluye hasta alcanzar un tono más filosófico al final del libro. En los últimos capítulos de la novela, Soseki diserta hondamente sobre cuestiones universales: Dios, el suicidio y la unión familiar. Otra característica de estilo es la abundante referenciación que Soseki introduce; referencias literarias, históricas y filosóficas; principalmente sobre la Grecia clásica y la literatura inglesa. Finalmente, Soy un Gato está estilizada con un costumbrismo japonés ubicuo; la lectura de Soy un Gato transporta fácilmente al lector al Japón de la era Meiji con sus kimonos, sus reverencias y su visión Zen del mundo natural.

No comprender estimula el amor propio. Por eso la gente ordinaria habla con osadía de lo que no entiende, como si realmente fuesen expertos en los asuntos más peregrinos. Los sabios, por el contrario, dicen lo que entienden como si no lo comprendieran realmente. (458)    
     
            La lectura de Soseki es muy aprovechable para introducir al lector novel en literatura japonesa. Ésta combina suficientemente bien el costumbrismo japonés con la nueva corriente literaria, iniciada con Soseki. En particular,  Soy un Gato con su estilo humorístico puede ser una buena elección para iniciarse en la literatura del país del sol naciente; sin embargo, la mejor manera de descubrir y entender el mundo de Natsume Soseki es adentrándose sin temor en sus libros.

Buscamos la libertad, pero luego sufrimos las consecuencias de haberla encontrado.
Soseki     

Referencias
Soseki, Natsume. Soy un Gato. España: Ipedimenta, 2010. Séptima edición.

< https://www.biografiasyvidas.com/biografia/n/natsume.htm > 

viernes, 5 de mayo de 2017

Vocabulario en Contexto

Hinojo: rodilla (zona de la pierna)

Marqués de Sade. Julieta o El vicio ampliamente recompensado, página 108.

Tú, la más joven, la de cabello rubio, ven acá y póstrate de hinojos a mis pies.